El silencio del zócalo

Sin lugar a dudas, el momento que más recordaré de la marcha nacional por la paz con justicia y dignidad, encabezada por Javier Sicilia el 8 de mayo de 2011, fueron los cinco minutos de silencio, como manifestación silenciosa de los 40,000 muertos que se aducen a la “guerra contra el narcotráfico”, propuesta y sostenida por Calderón como rasgo principal de su gobierno fallido, aún a pesar de las voces de muchos de los que estamos aún vivos, de expertos internacionales, y de lo patente de la realidad misma, expresada con frialdad en números llenos de sufrimiento. Suben los crímenes, las impunidades, las adicciones mismas.

La indolencia de otra tanta gente es angustiante, la que opina sólo que estas marchas les significan más tráfico, un rasgo de desconsideración de esa gente que sólo sabe quejarse, con la que quiere trabajar y llegar a su casa a ver la tele, que le repita lo mal que van las cosas, pero a modo de anécdota, entre los chismes de las “estrellas”, en los que cuelan los de algún politiquillo carita y su novia, como parte de una agenda de manipulación gradual de la opinión pública, mediante la selección, edición y presentación tendenciosa de la “verdad” noticiosa.

Escuchando los testimonios de viva voz, de la gente agraviada y que exige una justicia directa y efectiva, es difícil mantenerse indolente, pero también es clara su ingenuidad… muchos de ellos piden la justicia expedita directo del ejecutivo, hablan de haberse ido a plantar frente a los Pinos, a pedir audiencia con Calderón. Es de algún modo desesperanzador darme cuenta que tan sólo se ha logrado tener una voz real frente a la desesperación de la situación del país y tanta violencia inefectiva e innecesaria, cuando murió el hijo de un hombre con la educación, los medios y la firme resolución de hacer algo al respecto, algo que al menos no logren ahogar con la realidad audiovisual que recetan diariamente a millones de mexicanos las televisoras, que les sea difícil tergiversar o disminuir, y aún con su probado e implacable efecto de olvido político cuasi-inmediato, lograra perdurar en la memoria e intención de millones de ciudadanos.

Lo más destacable para mí de la acción colectiva convocada por Sicilia fue su autenticidad y su poesía. La autenticidad de la sombra que nos cubre como nación, aún cuando el sol nos asfixiaba en la plancha capitalina, una sombra y un silencio que a la vez nos hermanan, al menos cuando tenemos la valentía de salir de nuestras casas y encontrarnos en verdad con tantos otros, tan diversos, expuestos igualmente a tantos tipos de violencia, y agentes de tantos otros. Las cuerdas poéticas de nuestra misma humanidad, y aún inclusive de nuestra mitología y poesía nacional, se despertaron con la energía contenida de los caminantes, tras tres días de silencioso y simbólico peregrinaje, con la memoria de los muros y de pasadas concentraciones humanas, pasados sacrificios de la nación.

Y toda esta poesía y energía no tenían como intención conmovernos a los que participamos en la marcha o el mitin, ni a los observadores o testigos televisivos,  a los lectores, esta manifestación política tuvo el fin de promover y defender un pliego petitorio formal ante el gobierno, cuidadosamente delineado en sus puntos y con plazos claros para recibir respuesta. Fue un movimiento cuidadano muy diverso, donde en lugar de banderas de asociaciones, sindicatos y partidos había en su mayoría pancartas improvisadas, un enorme “ojo de Dios” huichol, una flor de maguey, los globos blancos que se liberaron al sonido de campanas como simbólicas almas de los muertos colaterales de una guerra absurda, que nos cuesta en vidas, en inseguridad y en enormes cantidades de dinero.

El pliego, entre otras cosas, propone combatir el narcotráfico a través del lavado de dinero, tanto nacional como estadounidense, la protección inmediata de periodistas  y defensores de los derechos humanos, tratar el tema del consumo y tráfico de drogas como el problema sociológico y complejo que es, y atenderlo o combatirlo de manera más integral, en lugar de con una confrontación directa, en la que asuntos tan decisivos como el tráfico de armas con el que se abastecen los carteles y el mencionado lavado de dinero, se siguen dejando a un lado por ambas naciones involucradas en el conflicto del narcotráfico. También pretende ejercer presión en la cámara de diputados para que modificaciones ya aprobadas en el senado se lleven a la práctica, éstas tienen que ver con introducir más modelos de participación democrática de la ciudadanía, como son el plebiscito, las candidaturas independientes y la revocación del mandato.

Esto es lo que lamentablemente se ha logrado mitigar del grito silencioso del zócalo, la divulgación y el seguimiento mediático de los puntos de este pliego, que contienen soluciones a problemas enraizados de nuestro país, por enfocarse en la petición de la renuncia del Secretario de Seguridad Pública, lo que ha sido motivo de descalificaciones y de la reacción de defensa institucional del mandatario,  su aparato de gobierno y su asociado aparato de difusión y control mediático, el televisor.

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